Moais, ¿misterio
resuelto?
(José Antonio Roldán. 2000©)
La fija y pétrea mirada de los Colosos del Pacífico, los enigmáticos
moais de la Isla de Pascua comienza a
tener una visión con sentido, o por lo menos eso se vislumbra de los últimos
estudios llevados a cabo sobre este intricado tema.
La arqueóloga Jo Anne Van Tilburg, doctora de la Universidad de California y del Instituto de Estudios de la Universidad de Chile, ha demostrado un
método "sencillo" para
transportar los moais de la Isla de Pascua. Según la Doctora Van Tilburg, éste es el método que los pobladores
primigenios de Rapa Nui utilizaron
para transportar y erigir sus colosales monumentos.
Un punto geográfico llamado la
Isla de Pascua
La
Isla de Pascua está situada a 27º
08' 6" latitud Sur y 109º
25' 54" longitud Oeste en el
oceáno Pacífico y es la más oriental
de las islas polinesias siendo anexionada a Chile el nueve de
septiembre de 1888. Se encuentra a
unos 3.791 kilómetros del continente
americano y constituye una provincia de Vª
Región (Valparaíso). La isla es
de origen volcánico, con numerosos conos adventicios en los tres principales
volcanes que se han formado en la zona: el
Rano-Kau, en el sudoeste; el Rano-A-Roi,
en el noroeste, y el Rano-Raraku, en
el noreste. El punto más alto de la isla a 600
metros sobre el nivel del mar es el cerro Maunga Terevaka. La extensión total de la zona es de unos 179 kilómetros y su capital es Hanga Roa. En el último censo el número
de habitantes era de 2900. Siendo en
la actualidad la agricultura (camote, plátanos y mandioca), ganadería (ovejas)
y pesca, conjuntamente con el turismo, su sustento económico.
Inicio de una leyenda
De las leyendas del origen de la Isla de Pascua, se desprende que ésta
sería la única salvada de una gran catástrofe donde todo un archipiélago
desapareció en el centro del Pacífico
Sur.
Fue el capitán holandés Jacob Roggenveen el primer occidental
en llegar a la Isla de Pascua en 1722 encontrando una tierra devastada por la erosión, la sobrepoblación
y las luchas internas.Tampoco le pasó desapercibido el hecho de que en esa
porción de tierra coexistieran dos etnias antropológicamente diferentes. Cuyas
diferencias sobrevivían pese a la frecuencia con que se llevaban a cabo
matrimonios mixtos. Las comunidades en sí apenas recordaban sus diferencias
originales, pero a Roggenveen le
quedó claro que mientras uno de los grupos nativos era de estatura media-baja y
mostraban una piel morena, el otro sobrepasaba la media normal de la zona,
siendo unos indígenas de rasgos más indoeuropeos, que mostraban una tonalidad
dérmica mucho más clara. Aunque, lo que más llamó la atención a esos
exploradores fueron las cientos de estatuas enormes diseminadas a lo largo de
la geografía de la isla e incluso el cómo decenas de ellas habían quedado sin
terminar. La teóricamente antigua sociedad rapa
nui desarrolló complejas y variadas metodologías para la fabricación,
transporte y colocación de los moais:
grandes bloques de piedra volcánica que semejan a una cabeza y torso humano, con un promedio de 10 toneladas de peso.
MOAIS: ¿autoretratos de los
gigantescos dioses con sombreros?.
Imponentes y colosales vigilantes de piedra volcánica.
Esculpidos en una sola pieza y dispuestos en torno a la costa a modo de límite
imaginario.
En total 550 enigmas pétreos oscilando entre los 4 y 20 metros de tamaño,
todas en pie y distantes las unas de las otras.
Sus rasgos aguileños y acusados muestran
unas grandes orejas que sobresalen de sus enormes cabezas, a veces rematadas
con un amplio sombrero de gran tonelaje.
Estatuas
fabricadas en la propia isla según hacen pensar los enormes cráteres que se
localizan en el interior de la isla, donde se piensa estuvieron los talleres
donde los artesanos (?) las realizaron hace sólo cuatro siglos, es decir hacia 1550. Pero además es de señalar que ese
medio millar de esfinges no son las únicas halladas en la Isla de Pascua. Las canteras abandonadas guardan en sus entrañas
rocosas muchas de estas enigmáticas figuras inconclusas.
La escasez del espacio geográfico hace
impensable imaginar que hubiese "fuerza humana" suficiente para
realizar la obra y ubicarla a lo largo de la isla. Los recursos de esta tierra
no hubieran sido suficientes para alimentar una sociedad tan multitudinaria.
¿Quiénes habitaban en realidad la isla ?, ¿qué técnicas utilizaban para la
realización de tan esforzado trabajo?. En realidad, ¿qué sentido tenía todo?.
ORIGEN MISTERIOSO DE LA ISLA DE
PASCUA
Pero el propio descubrimiento de la Isla de Pascua por los que se suponen
fueron sus primeros habitantes nos evoca un hecho insólito, que extraemos de la
tradición oral de la isla. En Hiva (teórico
continente perdido en el Pacífico. Actualmente
en las Islas Marquesas el vocablo 'Hiva' significa "clan"), el nativo Hau
Maka tuvo un sueño en el cual su espíritu viajó a un país lejano, buscando
una residencia para el rey Hotu Matua.
Hau
Maka llamó a su isla imaginaria "Te
Pito O Te Kainga un Hau Maka" ("El pequeño pedazo de pista de
Hau Maka"). Cuando el rey Hotu
Matua escuchó el sueño no dudó en enviar exploradores jóvenes, entre ellos
sus hijos Ira y Raparenga, para hallar su próxima morada. Pero los viajeros no
fueron a ciegas, sino que aquel ensoñamiento de Hau Maka le indicó perfectamente el camino a seguir para
encontrarla, cosa que hicieron (aquel sueño le había dado las coordenadas
concretas para encontrar la isla):
lunga
i (viento arriba, en el sudeste)
tau de e (hacia afuera)
ro a
del revareva de e (como contorno permanente)
i raa del te del roto i (en medio
del "levantamiento" del sol)
Esta historia la vemos reflejada en La Octava: El establecimiento de los
polinesios de la Isla de Pascua, de Thomas S. Barthel (publicado en 1974 en alemán, y traducido en 1978
en la Universidad de Honolulu -Hawaii-). Encontramos otras versiones del mismo mito, pudiendo
destacar: "Te Pito Te Henua, o
la Isla de Pascua", informe que realizó W.J. Thomson y El misterio de la isla de Pascua,
de Katherine Routldge.
"La tradición nos informa que los primeros
que llegaron a la isla tenían el pelo rojo y la piel blanca. En los dibujos de
los incas del Perú existen
caras de seres humanos de piel blanca, pelo rojo y orejas largas, que fueron
constructores de gigantescas estatuas de piedra, y que desaparecieron hace
mucho tiempo en el Pacífico navegando
en sus botes de juncos hacia la caida del sol", afirmó el
noruego Heyerdahl en su teoría que
intenta hechar por tierra el origen polinésico de los habitantes de la Easter's Island, porque expone que la Polinesia fue repoblada por los
pre-colombinos. De Viracocha, el
dios con rostro de jaguar de Tiahuanaco,
de cuyos enormes ojos brotaban lágrima áureas que eran vida, según se afirma
del Sol en los arcáicos mitos de los
indios de la altiplanicie peruana; de este bizarro "dios blanco" se decía que había desaparecido un buen día hacia
el oeste, adentrándose en el mar. ¿Por
qué se asemeja tanto esta divinidad a Kon-Tiki, Illatiki o
Tiki, el dios, semidios o antepasado
sagrado de los pueblos de la Polinesia?. ¿Procedieron de Tiahuananco los primeros pobladores de Rapa Nui?.
LEYENDA DENTRO DE LA LEYENDA
RAPA-NUI...Los orejas grandes, 'caídos del cielo'.
Los pascuenses a diferencia con otras
antiguas culturas guardan pocas leyendas sobre sus orígenes. Como si su
recuerdo estuviera de alguna manera limitado por algún salto generacional. Una
pérdida hereditaria común a las diferentes etnias indigenas.
Después de muchos quebraderos de cabeza,
los arqueólogos han terminado por pensar que pudieron existir en la isla al
menos tres culturas sucesivas. Para llegar a esta conclusión se basan en la
existencia de unas tablillas con jeroglíficos muy anteriores en el tiempo a los
moais. Restos sin descodificar aún, pero que reafirman la existencia de esa
cultura desconocida y distinta a la hallada por el capitán holandés. Arthur Posnansky, en su obra Guía general ilustrada de Tiahuanaco,
muestra inscripciones nuevas con la misma escritura en rocas de las dos islas
sagradas del lago Titicaca. También
apuntó la semejanza existente entre esta escritura y las enigmáticas
inscripciones halladas en la Isla de
Pascua.
Es relato de uso en la actual Rapa-Nui el que los antiguos pobladores
llegaron desde otra isla tal y como se comenta en lineas anteriores. Un tierra
mucho más al sur, que se hundió bajo las aguas hasta desaparecer en ellas. Pero
el relato contiene su propia ciencia-ficción que se inicia con la posterior llegada
de unos extraños humanos de orejas grandes. Estos hombres más que venir,
descendieron de los cielos y se asentaron en uno de los extremos de la isla.
Todos eran varones y para procrear necesitaron mezclarse con las hembras
nativas, es decir las orejas pequeñas (los pobladores venidos del sur). Pero
estas relaciones no fueron del todo positivas, por lo que se inició una guerra,
en la que fueron exterminados casi todos los orejas grandes. Los supervivientes
desaparecieron engullidos por una extraña explosión dentro de algo que volaba
hacia los cielos.
Isla de Pascua...¿reducto de un
continente?
John
Macmillan Brown, erudito y filólogo británico, expone en una de sus obras,
concretamente en The riddle of the
Pacific (1924), que en el océano
Pacífico hubo en otro tiempo un
continente. Dicho continente habría estado poblado por blancos procedentes de América.
Y precisamente, según el propio autor, la Isla
de Pascua sería uno de los últimos vestigios donde apoyar su teoría.
Brown
cursó sus estudios en Glasgow
y Oxford, ocupando en 1874 la cátedra de Lengua Inglesa,
Historia y Economía Política en el Canterbury
University College. Al jubilarse en 1895,
Brown se afincó en Nueva Zelanda. Las ideas y creencias
que Brown tenía para apoyar la
hipótesis del continente en el Pacífico habían
sido adquiridas a través de sus conocimientos y sus viajes por dicho océano. Y
aunque la mayor parte de historiadores no tomaron nunca en serio la teoría del
continente perdido de Brown, si que
prestaron su atención ante la idea de que los polinesios (y por ende, los
habitantes de la Easter's Island)
tuvieran un origen indoario.
¿UNA NUEVA HIPÓTESIS O UNA SOLUCIÓN MÁS?
Después de analizar, clasificar y
catalogar 887 moais, la arqueóloga
norteamericana
ideó un sistema que permite levantar bloques de 10 toneladas con el sólo uso de troncos, cuerdas y la fuerza
humana. El sistema en si estaba inspirado en las balsas y en las canoas que
habría desarrollado el pueblo rapa nui para llegar a la Isla de Pascua desde su lugar de procedencia, la Polinesia. Y de esta forma el equipo de
la doctora Van Tilburg logró
transportar un moai de cuatro metros de altura utilizando su método, pudiendo
demostrar en la práctica la exactitud de sus hipótesis y cálculos. Con la intervención
de sofisticados programas informáticos simuló anteriormente todo los pasos a
seguir, calculando que necesitaría a unas 40
personas para realizar todo el trabajo. Las estatuas fueron transportadas
en una especie de cuna con forma de V,
construida de palmeras y troncos , la cual se desplazaba sobre rieles del mismo material. Además todo
era empujado con dos grandes cuerdas paralelas, mientras algunos de los
participantes se dedicaban a guiar el movimiento del moai mediante grandes
timones de madera. "Los marineros polinésicos desarrollaron
avanzadas tecnologías de navegación. Construían canoas dobles de 30 metros de
largo para explorar las islas. Fue esta tecnología la que permitió a los rapa
nui erigir las monumentales esculturas que los han hecho famosos",
afirma Van Tilburg.
El descubrimiento que ahora sale a la luz
tuvo sus inicios hace varios años, aunque fue en Abril de 1999 cuando un equipo internacional de expertos (entre ellos el
arqueólogo chileno Claudio P. Cristino, profesor
de Prehistoria de la Universidad de Chile; el artista pascuense Cristián
Arévalos Pakarati; Darus Ane,
fundador de la Long Beach's Kahakai
Outrigger Canoe CLub; Edmundo Edwards, vicepresidente de la Eastern Pacific Research Foundation; Santi Hito, escultor; el arquitecto, Vicent R. Lee; Ted Ralston, promotor; Zvi Shiller, profesor de la Mechanical and Aerospace Engineering
Departament de la UCLA y Johannes Van Tilburg, arquitecto) se
trasladó a la isla. Fabricaron la réplica exacta de un moai. El desafío del experimento
era transportar la escultura desde su origen a un Ahu o plataforma ceremonial, donde le instalarían el Ton Pukao (especie de sombrero situado
en la cabeza del moai). "Nuestro experimento demostró que 40
personas eran capaces de empujar una de estas esculturas",
explicó Van Tilburg y añadió que
"creemos que el trabajo era realizado por hombres, mujeres y niños,
ya que este tipo de participación comunitaria era algo muy necesario y valioso
en la prehistoria".
Por último la doctora Jo Anne Van Tilburg señala que "el método que yo sugiero es
lógico y probable (...) Los rapa nui era gente muy ingeniosa y pudieron
utilizar otros métodos también, porque cada estatua presentaba sus propios
problemas". La científica estadounidense también opina sobre
otros puntos oscuros de la historia de esta sociedad trival, ya que para ella:
"el precio que ellos pagaron para mantener la articulación de sus
ideas espirituales y políticas fue el aislamiento del resto del mundo cuando
ellos vinieron aquí, en muchos de sus
aspectos, pero les quedó una sombra de su forma de ser natural".
De todas formas, parece que se ha aclarado un poco más, si cabe, el misterioso
origen de los moais, o por lo menos la forma en que los transportaron. La
hipótesis de algunos astroarqueólogos que veían una "impresionante tecnología" en el transporte de los moais y la
participación en ella de entidades de origen extraterrestre queda un poco
desfasada, o por lo menos aparcada hasta que surga -de aparecer- otra nueva
hipótesis que pueda apoyarla. Pero sería conveniente citar algunas teorías e
ideas que se han vertido entorno a este tema. Y al hablar de astroarqueología,
no podemos olvidar al siempre controvertido científico suizo Erich Von Däniken que en su obra Meine Welt in Bildern (El mensaje de los dioses,
traducida al castellano en 1976 por Ediciones Martínez Roca, S.A) ya nos dice: "La
Isla de Pascua es una piedra
angular en el mosaico de mi 'cosmovisión' ". Von Däniken no oculta así el gran interés
que tiene por el enclave chileno. Pero será mejor que sepamos de boca,del propio autor su peculiar
teoría..."cosmonautas de otro mundo visitaron
a los nativos y les suministraron
herramientas perfeccionadas, que podían manejar los sacerdotes o hechiceros;
éstos extrajeron de la lava las grandes masas de piedra y les dieron forma. Los
extraños visitantes se marcharon. Como toda herramienta abandonada, también
éstas se fueron enmoheciendo hasta quedar inservibles. Considero verosímil que
los isleños que habían aprendido a utilizarlas emigraran a otros lugares o
murieran. Sus descendientes, de cultura primitiva, eran incapaces de fabricar
nuevos instrumentos de ese calibre (...) Y un día, de repente, los nativos
tuvieron la loca ambición de concluir la obra antaño comenzada. Al faltarles
las "antiguas" herramientas, atacaron la lava con las suyas propias:
los picos y hachas de sílex (...) Los hombres acabaron por resignarse y
renunciar a sus esfuerzos; sus primitivas herramientas quedaron abandonadas y
esparcidas a cientos por las cercanías del cráter". Queda así
expuesta la teoría de Von Däniken,
que como en otras muchas ocasiones verá un origen extraterrestre en avances
"impensables" en
primitivas civilizaciones humanas. Para
Jo Anne Van Tilburg la teoría de Von
Däniken es "puramente hipotética porque de ninguna
forma hay pruebas de su hipótesis".
¿Otras 'posibles' formas de mover
moais?
Pero a lo largo del transcurrir de la
historia se han ido vertiendo otras muchas teorías, desde casi todos los campos
del saber humano, sobre los moais. En un lugar destacado encontramos la del
etnólogo noruego Thor Heyerdahl nacido
en Larvik en 1914. Este estudioso es defensor de la teoría según la cual el
poblamiento de la Polinesia tuvo
lugar desde Sudamérica en época
precolombina, organizando en 1947
una travesía en balsa (expedición Kon-Tiki)
que partiendo del puerto peruano de Callao
llegó hasta el atolón de Raroia.
También intentó demostrar que los antiguos egipcios podían haber llegado al
continente americano, y para demostrarlo fabricó un barco de papiro con el que
consiguió atravesar el Atlántico en 1970, desde Marruecos hasta las Barbados
(expedición Ra II). Entre las
numerosas obras que Heyerdahl ha
escrito podemos nombrar: La
expedición de la Kon-Tiki (1948),
Indios de América en el Pacífico (1952),
Aku-Aku (1957) y Las expediciones
Ra (1971). Y conocido
ya el autor de la siguiente teoría pasamos a exponerla. Según el etnólogo noruego fueron
precisamente los nativos isleños los que mediante sus rudimentarios picos y hachas de sílex moldearon esos bloques de
piedra volcánica en las parades de los cráteres. El método que según Heyerdahl utilizaron era el poner la
estatua en una plataforma creada por tres especies de horquillas. 180 isleños estiraban el artefacto a
través de dos sogas que situaban a cada lado del ingenio. Es una hipótesis
sencilla y lógica, quizás una de las más similares a la de la doctora Van Tilburg. Aunque si comezamos a
estudiar de forma más o menos exhaustiva la magnífica obra realizada nos surgen
interrogantes demasiado difíciles de contestar, entre ellas el cómo pudieron
los "escultores" rapa nui lograr la perfección que nos muestran los
moais, cómo pudieron evitar astillar o desmembrar algunos rasgos de las figuras
al golpear con sus toscas herramientas sobre la piedra. Y en lo referente a la
forma de transportar los moais con estos objetos, Van Tilburg cree que con la fuerza de 180 nativos no podrían mover de esta forma un bloque de 10.000 kilos, sino que necesitaria la fuerza
bruta de unas 1.500 personas para
mover el moai desde su cantera hasta colocarlo de forma erecta en un Ahu o plataforma.
Otra teoría más sobre cómo se ubicaron los
moais la realizó William Mulloy en 1960. El
método que aplicaron según Mulloy era
el envolver la estatua en dos troncos gigantes formando una V, en la intersección de los troncos
colocar dos cuerdas. Una para mantener los troncos rígidos y otra soga para
coger al moai. El "vientre" del moai quedará protegido con unos
troncos situados a modo de base de un trineo. Para aplicar esta formula Mulloy estimó que sería necesario
solamente unas 90 personas para
recorrer las cuatro millas (6
kilómetros) que separan los dos puntos de viaje. Las limitaciones de este
método caen sobre su propio peso, ya que los troncos que se deben situar en la
parte delantera del moai no pudieron ser lo suficientemente fuertes como para
mantener la estatua protegida durante el trayecto, eso si durante la elevación
no se ha "escapado" el moai
de su anclaje para colocarle el peto.
Haciendo 'caminar' a los moais
El checo Pavel Pavel en 1982
también lanzó su propia teoría. El método en si está basado en las leyendas y
tradición oral nativas que afirmaban que los moais paseaban hasta situarse en su definitiva ubicación. Pavel se basa en que cada estatua tiene
un centro gravitatorio gracias a su gran base y su estrecha cabeza. Utiliza un
grupo reducido de 17 personas que a
su vez divide en dos grupos. Con una cuerda rodea la cabeza del moai y con otra
la base, y así intentan hace "andar" la replica de moai poco a poco.
Usando este método, Pavel Pavel estima
que cada día se puede mover el moai unos 650
pies. Las dificultades de esta hipótesis son obvias ya que el terreno no es
regular en la isla, sino que en su mayoría es angosto y con desniveles. Thor Heyerdahl ha realizado un cálculo
con la aplicación de este método que reduciría
a 320 pies por día para mover una estatua de 20 toneladas.
Por último vamos a conocer la hipótesis que en 1980 planteó el estadounidense, Charles Love. Varias cuerdas rodearían la "frente" de la
estatua con el objetivo de poder ir elevando su base para colocarla sobre unos
troncos colocados a forma de rail y una plataforma de troncos situada encima de
los anteriores. Para Love esa sería
la forma de "pasear" del coloso de Rapa Nui, que se mantendría durante todo el trayecto
de pie. Los
cálculos de Charles Love estiman que
unos 25 hombres podrían hacer el
recorrido de unos 150 pies en unos
dos minutos.Van Tilburg opina que:
"este método es superior al de la inclinación, pero es extremadamente
peligroso. La logística a utilizar según la sugerencia de este método es
peligrosa e imposible para hacerlo rodar por el terreno de Rapa Nui".
EL DETALLE QUE SIEMPRE
SE QUEDA RELEGADO BAJO EL SUELO
Y si se puede subrayar de misterio actual el enigma moai, pues
apenas tiene 272 años. Debemos de
remarcar que este no es el único misterio de la Isla, y que algunos tienen una
antigüedad superior. Ejemplo son sus túneles que perforan el lugar silenciosamente
desde hace milenios.
Y es que en Pascua se hallaron estas perforaciones que comunicaban la isla con
el mar. Y se cree que en la época en que estas leyendas se originaron, las vías
subterraneas pudieron tener alguna utilidad: comunicar la isla con otras, o
hacer descender los moais hasta el mar, para luego ser enclavados en la costa .
¿Desaparecieron por allí los orejas
grandes?. Así sin más desvanecidos entre las interrogantes que dejaron a su
paso por la isla.
No sería del todo descabellado si nos
atenemos a otro suceso de desaparión súbita multitudinaria que vivió otra
cultura en una isla no muy lejana geográficamente a Rapa-Nui. Por supuesto nos referimos a los moradores de Ponapé. En su día el centro de un
reino que controló la sociedad de numerosas islas de la polinesia. Sólo que en
este caso hablamos de milenios. Que no han podido borrar el rastro de su
existencia (ruinas y restos arqueológicos difuminados en incomntables islas
polinésicas). Ponapé, la capital
rica en templos de basalto y colosales palacios, llena de canales y sostenida
sobre una serie de subterráneos de función desconocida. Esta zona vió como sus
viviendas, plazas públicas, mercado y el enome tonelaje de su arco de piedra
quedaba abandonado, desierto, sin rastro de sus pobladores, sin datos sobre sus
orígenes o identidad. Pero sobre todo sin información sobre el destino que
corrieron.
COINCIDIENDO EL
MISTERIO, RONDA PUNTOS GEOGRÁFICOS DISTINTOS EN EL TIEMPO.
A kilómetros de distancia de Isla de Pascua, el investigador Pero Ruzo se dedicó a observar otras
moles pétreas enigmáticas, que sin sentido ni utilidad aparente se encontraban
a 3.600 metros sobre el nivel del
mar custodiando las laderas andinas cercanas a la meseta de Marcahuasi, Perú. Un lugar cuyos moradores también abandonaron de forma
espontánea sin razón aparente y dejando el misterio de su biografía para la
posterior ciencia. Y Pero Ruzo se
dió cuenta que aquellas moles de roca que parecían no representar nada, vistas
a ciertas horas del día y lugares concretos, guardaban grabados, dibujos de
figuras y animales desconocidos, algunos prehistóricos y extinguidos hace miles
de años.
Moais,
gigantescos bustos de desconocidos personajes extranjeros. Como así mismo lo
eran los olmecas. Que también a cientos de kilómetros de Pascua hicieron algo muy parecido a los escultores Rapa-nui, al construir gigantescas
cabezas de piedra esculpidas con habilidad y herramientas desconocidas, que
presumiblemente retratan a los cabeza de clanes olmecas. El descubrimiento
llevado a cabo por J.M. Melgar y Serrano, en Tres Zapotes (Veracruz)
se realizó en 1869 trajo consigo
pequeñas sorpresas. Una de ellas por ejemplo es la esfinge de un etiope de
facciones negroides, cuya cabeza estaba tocada con un yelmo o casco. El tallamiento
y su posterior colocación en el lugar de exposición al igual que en el caso de
los moais sigue siendo toda una aventura por descifrar.
¿MISTERIO RESUELTO?
Ahora sólo quedaría desvelar otras muchas
interrogantes y dudas que a veces pueden resultar demasiado racionales para los
que quieren encontrar meramente ciencia ficción. Y, si cómo una vez me planteé
-mientras estudiaba la documentación existente de los moais- esos magníficos
sombreros (Ton Pukao) que tanto nos
confunden a los investigadores por su presumible simbolismo, tenían una doble
función, decorativa pero sobre todo la funcional de servir de contrapeso a la
escultura para hacerla eternamente estar erguida, y que ningún contratiempo, o
hipotético punto de equilibrio que teóricamente hubiera servido para moverlo se
lo volviese a llevar, fuese una de estas respuestas lógicas. Interrogantes
sueltas y complejas, quizás, las verdaderamente importantes para comprender
'totalmente' el misterio que rodea a esta isla volcánica y a sus habitantes de
piedra. ¿Cuál fue su origen?, ¿qué finalidad tenían estas esfigies?, ¿quiénes
fueron los modelos?...Dejamos el final y las respuestas en punto y seguido. Ya
más que solucionarse el enigma, nuevas preguntas se han abierto y añadido
entorno a los rapa nui, gigantescas
estatuas y su incierto origen.
Bustos que desde el cielo a determinadas
alturas donde las águilas ya no se atreven a volar siguen siendo visibles, como
señales eternas que esperan ser comprendidas, valoradas, o por qué no
rescatadas por sus creadores...